i) Etiqueta en la mesa

Cuando se trata de una comida de alguna ceremonia, la dueña de la casa penetrará en el comedor la primera y se encaminará a su puesto, permaneciendo de pie mientras los demás comensales se dirigirán a sus respectivos sitios, quedando también de pie ante ellos.

El lugar de cada uno estará indicado en una cartulina colocada en cada plato respectivo y en la cual irán escritos los nombres, apellidos y demás del comensal.

Cuando todos los invitados se hallan ya en sus respectivos puestos, la dueña de la casa se sienta la primera, haciéndolo acto seguido todos los demás, siendo el último en sentarse el dueño de la casa.

Los señores que invitan se sentarán en el centro de la mesa, uno enfrente del otro, y los sitios de honor serán los más próximos a ellos, siendo el de la derecha de ambos el primero, siguiendo el de la izquierda en categoría. Los sitios más alejados y las puntas de la mesa se reservan para la gente joven.

Los invitados se colocan alternando un caballero y una dama y se tendrá sumo cuidado, al aparejarlos, de no colocar nunca juntos a unos hermanos y menos aún a unos esposos.

Estos se colocan juntos en el centro de la mesa en la comida del día de su boda, pero sólo en ese único caso.

De la buena colocación de los invitados depende el éxito de una comida y la buena ama de casa ha de saber seleccionar a sus invitados, buscando entre ellos afinidad de gustos, simpatías y nivel social.

La dueña de la casa será la primera en levantarse de la mesa, ya que nadie puede hacerlo antes que ella.

Al empezar a servir los platos, el criado empezará por la señora sentada a la derecha del dueño, luego servirá a la de la izquierda y seguidamente a todas las señoras, siendo la última en servirse la dueña de la casa. Servida ésta, empezará el criado por el caballero sentado a la derecha de la dueña de la casa, luego el caballero colocado a su izquierda y, seguidamente, servirá a todos los demás señores, terminando por el de la casa.

Si son dos que sirven la mesa, uno servirá a las damas y el otro a los señores, por el mismo orden indicado pero el sirviente encargado de servir a los caballeros servirá ante todo a la dueña de la casa, siguiendo con el caballero colocado a la derecha de ésta, y así sucesivamente.