Conocimientos útiles

Mejora el gusto de las verduras si se echa un poco de leche en el agua en que van a cocer, la coliflor y el repollo no despedirán tan fuerte olor. Las vainitas, coliflores, espinacas y acelgas cocerán más rápido si se las remoja durante una hora en agua fría y se las pone a cocer en agua hirviendo.

Las aceitunas negras se conservan exquisitas y por mucho tiempo, cubriéndolas con un buen aceite.

Las frutas envasadas tendrán mejor gusto, vaciándolas una hora antes de servirlas.
Las coliflores cocidas en agua y un poco de leche serán más sabrosas y blancas.

Conviene lavar las legumbres con agua caliente, así salen con facilidad los insectos y se precipitan al fondo del recipiente.

Después del primer hervor del caldo se debe sacar la espuma, porque lo oscurece y no tiene ningún valor alimenticio.

Cuando es muy gorda la carne de res o de cordero, hay que hacerla hervir la víspera de guisarla. Así sale la grasa y se evita el colesterol, causante de la arteriosclerosis.

Para saber si los huevos están duros, saque uno y pruebe si baila cuando se le hace dar una vuelta con la mano, si no baila, aún le falta un momento de cocción.

Para que las claras queden batidas a la nieve, deben estar libres de partículas de yema. Antes de empezar a batir ponga una pizca de sal, luego bata lentamente. Si tiene que poner azúcar, cuando tenga consistencia, póngala poco a poco batiendo mucho al mismo tiempo.

La yerba mate es muy saludable porque alimenta y fortalece el estómago y regula la digestión.

Si se agrega un poquito de yerba mate al té, mejora el sabor de éste.

Una infusión de hojas de naranja calma la tensión nerviosa.

Si después de comer le da dolor de estómago, tome una infusión de ruda o manzanilla.

La papa fría y el café frío desarrollan un fermento que elimina el ácido úrico del organismo. Esta cura debe hacerse durante un mes en la primera comida.

Si toma una cucharada de aceite de oliva antes del almuerzo complementará la cura. Con este sencillo tratamiento se verá libre del reumatismo.

Los pepinos blanquean la cara y quitan las arrugas. Pele unos pepinos, córtelos en tajadas y cúbralos con unas cucharadas de leche hervida. Límpiese el cutis las veces que quiera. Esta leche de belleza debe usarse siempre fresca.

El cutis quedará perfectamente limpio, pasándose con un algodón impregnado en alcohol.

Los rabanitos quitan las pecas. Ponga dos cucharadas de rabanitos rallados en una cucharada de leche agria, deje reposar durante ocho horas, pase por un tamiz y aplique a las pecas cuatro veces al día.

Cuando se quiere humedecer la ropa para planchar, conviene, después de rociarla con agua, ponerla en una bolsa de plástico por unos minutos. Así queda pareja la humedad.

Cuando se planchan prendas de seda, hay que tener cuidado de que la plancha no esté muy caliente.

Los piqués y otros tejidos finos, no se deben jabonar, sino sumergirlos en agua jabonosa ligeramente tibia, luego enjuagarlos y plancharlos cuando estén húmedos.

Cuando lave un tejido fino que pueda cambiar de forma, póngalo sobre un papel sábana, acomódelo en su forma primitiva y tápelo con otro papel sábana.

La gamuza se limpia muy bien, frotándola con un paño humedecido en kerosene.

Los vidrios se limpiarán mejor si se pone un poco de trementina en el agua. Limpiar con papel periódico mojado y secar también con este papel, hace la tarea más rápida y fácil.

Para limpiar los muebles barnizados, prepare partes iguales de alcohol, jugo de limón y aceite de comer. Moje un trapito pequeño en la preparación y limpie los muebles, después frote con una franela hasta que queden brillando.

Cuando se ha derramado agua caliente sobre algún mueble y quedan manchas blancas, estas se quitan frotándolas con aceite alcanforado y luego se encera y pule con una gamuza o franela.

Para impedir que la madera se hinche, se pinta con una solución de kerosene y gasolina. La solución se infiltra rápidamente en los poros de la madera, alisa la superficie e impide que el agua penetre en ella.

La tinta de imprenta ejerce gran acción contra las polillas. Se recomienda envolver en periódicos las prendas que se tiene que guardar.

Los zapatos que se guardan algún tiempo no deben dejarse abandonados sin cuidado, porque se resecan. Conviene untarlos con glicerina o vaselina, que luego se quita con una tela. Si no tiene hormas rellénelos con papeles.

Para afilar las tijeras se hace el ademán de cortar con ellas un vidrio o un vaso varias veces, no con fuerza, sino como si se fuera a cortar algo suave.

El olor que despide una habitación recién pintada se neutraliza dejando en ella un cubo de agua, esto basta para purificar el ambiente.

Las manchas de espelma, se quitan planchándolas con un papel de seda encima.

Las manchas de grasa de una prenda, se quitan poniendo encima bastante talco, exponiéndolas luego al sol para que el talco las absorba.

Las manchas del linóleum se quitan con kerosene.

Las manchas de sangre se quitan remojando la prenda en agua fría con amoníaco y después lavándolas con agua tibia y jabón, no detergente.

Las manchas de café y las de yodo, se quitan tendiendo el género sobre un bañador, y echando de altura agua hirviendo sobre las partes manchadas.

Las manchas de vino se quitan poniéndoles encima sal, y luego lavándolas con agua caliente.

Las de pasto o yerba, lavándolas con agua fría primero y luego con caliente.